El problema del mal es la objeción más persistente y filosóficamente seria contra el teísmo clásico. Su formulación canónica es muy antigua — Epicuro la enuncia en el siglo IV a.C., Hume la articula en los Diálogos sobre la religión natural y J. L. Mackie le da forma lógica analítica en 1955. La pregunta es sencilla: si Dios es omnipotente (puede hacer cualquier cosa lógicamente posible), omnisciente (sabe todo lo que ocurre y ocurrirá) y omnibenevolente (quiere lo mejor para sus criaturas), ¿por qué existe el mal — el sufrimiento, la crueldad, el horror?

«¿Está Dios dispuesto a impedir el mal, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente. ¿Es capaz, pero no está dispuesto? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y está dispuesto? Entonces, ¿de dónde sale el mal? ¿No es capaz ni está dispuesto? Entonces, ¿por qué llamarle Dios?»

— Atribuido a Epicuro por Lactancio, De ira Dei, 13 (siglo IV; la atribución es disputada)

Esta página recorre la versión lógica del problema (Mackie), la versión evidencial (Rowe), las cuatro teodiceas mayores (Agustín, Leibniz, Plantinga, Hick) y una tabla comparativa final. La discusión sobre fideísmo y el «más allá de la teodicea» se aborda en Religión y racionalidad.

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