Esta página recorre los cuatro grandes argumentos clásicos a favor de la existencia de Dios — cosmológico, teleológico, ontológico y moral — y las críticas estándar que cada uno ha recibido. La estructura del IB 5.1 espera que el alumnado conozca tanto las versiones canónicas como sus reformulaciones contemporáneas (Kalam de Al-Ghazali y W. L. Craig, fine-tuning, argumento modal de Plantinga), así como las objeciones de Hume, Kant y Mackie. El argumento de la experiencia religiosa — a veces clasificado como quinto — se desarrolla en su contexto natural en Religión y racionalidad. Los argumentos contra el teísmo (problema del mal, ocultamiento divino) se abordan por extenso en Problema del mal.

Una distinción metodológica importante. Los cuatro argumentos operan en registros distintos. Ontológico es a priori (parte solo del concepto de Dios). Cosmológico, teleológico y moral son a posteriori (parten de hechos del mundo: existencia, orden, moralidad). En su forma clásica, ontológico y cosmológico aspiran a ser deductivos (concluyen con necesidad); teleológico y moral son inductivos (concluyen con probabilidad). Esta distinción es decisiva para evaluar qué tipo de evidencia esperar de cada uno.

1. Argumento cosmológico

El argumento cosmológico parte de la existencia del universo y argumenta que esta requiere una causa o explicación última que no puede ser otra cosa que Dios. Tiene tres variantes principales — Aquino, Kalam, contingencia — que conviene distinguir.

2. Argumento teleológico (del diseño)

El argumento teleológico —

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