Antes de comparar el consecuencialismo, la deontología y la ética de la virtud conviene preguntar qué tipo de cosa pretende formular cada una. Las tres son sistemas de principios morales: proposiciones generales que orientan la acción y permiten justificar, criticar y deliberar sobre nuestras decisiones. Esta página presenta el marco general: qué son los principios morales, qué los distingue de las reglas y de las virtudes, qué funciones cumplen en el razonamiento práctico y cómo se resuelven los conflictos cuando varios principios apuntan en direcciones distintas.

1. ¿Qué es un principio moral?

Un principio moral es una proposición general que prescribe lo que debe hacerse (o evitarse) y que sirve de premisa para justificar acciones, juicios y políticas concretas. «No mientas», «No causes daño innecesario», «Respeta a toda persona como un fin en sí misma», «Maximiza el bienestar agregado» son ejemplos de principios. Tres rasgos los caracterizan:

2. Principio, regla y virtud: tres categorías distintas

La filosofía moral contemporánea distingue tres tipos de elementos normativos que con frecuencia se confunden. La distinción más influyente proviene de Ronald Dworkin en derecho (Taking Rights Seriously, Harvard University Press, 1977) y de Tom Beauchamp y James Childress en bioética (Principles of Biomedical Ethics, 8.ª ed., Oxford University Press, 2019).

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