«Verdad» es una de esas palabras que todo el mundo usa y que casi nadie sabe explicar. La filosofía ha producido durante 2500 años respuestas competidoras a la pregunta de qué quiere decir que una proposición sea verdadera, y hoy siguen vivas cuatro grandes teorías: correspondencia, coherencia, pragmatismo y deflacionismo. La pregunta no es retórica: cada teoría tiene consecuencias importantes para la teoría del conocimiento (¿qué buscamos cuando buscamos saber?), para la filosofía de la ciencia (¿qué dice la ciencia sobre el mundo?) y para el debate político y cultural contemporáneo sobre «posverdad». Esta página presenta las cuatro teorías canónicas y, al final, las grandes posiciones sobre lenguaje y significado, que son el otro lado del mismo problema.

1. Por qué la pregunta no es ociosa

Antes de entrar en las teorías, conviene ver por qué la pregunta sobre la verdad importa. Las consecuencias son grandes:

2. Teoría de la correspondencia

La objeción más seria a la correspondencia es metodológica: para verificar que una proposición se corresponde con un hecho, necesito poder comparar ambos. Pero solo accedo a los hechos a través de proposiciones (percepciones lingüísticamente articuladas, descripciones, mediciones). Como dijo Frege («El pensamiento», 1918), solo se puede comparar un pensamiento con otro pensamiento, no con la realidad sin más.

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