El yo se constituye al ser reconocido por otra autoconciencia
← Volver a Yo y el OtroLa tesis que vertebra este tema es contraintuitiva: la autoconciencia no es un punto de partida, sino una conquista, y una conquista que pasa por el otro. No me sé a mí mismo a solas, mirándome por dentro; llego a saberme alguien porque otro me confirma como tal. El reconocimiento (en alemán, Anerkennung) nombra ese acto por el que un sujeto es validado como sujeto por otro sujeto. Sin él, el yo permanece incompleto.
El texto fundacional es la Fenomenología del Espíritu (1807), capítulo IV.A, titulado «Independencia y dependencia de la autoconciencia. Señorío y servidumbre». Hegel parte de una idea precisa: la autoconciencia solo existe plenamente cuando es reconocida por otra autoconciencia. En su formulación, la autoconciencia es en y para sí en cuanto, y porque, es en y para sí para otra; es decir, solo existe en tanto que reconocida.
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