Cubre 1.2.16, 1.2.17, 1.2.18.

La resiliencia de un sistema (ecológico o social) es su tendencia a evitar puntos de inflexión y a mantener la estabilidad. Operativamente, la resiliencia tiene tres componentes:

  • Capacidad de resistir daños ante una perturbación dada.
  • Capacidad de recuperarse tras una perturbación que sí ha causado daño.
  • Capacidad de adaptarse a cambios sostenidos en las condiciones.

¿Qué hace a un sistema más resiliente? Dos factores clave del syllabus:

  • Diversidad de sus componentes. Un ecosistema con muchas especies amortigua mejor la pérdida de cualquiera de ellas (otra especie ocupa el nicho); un monocultivo es vulnerable. Una economía con muchos sectores resiste mejor una crisis sectorial.
  • Tamaño de sus reservas. Un lago grande responde más lentamente a una entrada contaminante que un charco; tarda más en eutroficarse y también tarda más en recuperarse. Compara la estabilidad relativa de una pluvisilva primaria (reservas enormes de biomasa y suelo) con un cultivo joven.

La acción humana suele reducir la resiliencia de los sistemas: reduce reservas (deforestación que extrae biomasa, sobreexplotación pesquera que reduce poblaciones) y reduce diversidad (sustitución de praderas norteamericanas por monocultivos de maíz). El ejemplo canónico es la deforestación: causa una reducción en el tamaño de las reservas (carbono almacenado, biomasa, suelo) y una pérdida de diversidad (especies endémicas que desaparecen). El resultado es un ecosistema que ya no soporta sequías, plagas o incendios que antes resistía.

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