La biodiversidad no es solo "muchas especies". Es la variabilidad de la vida a tres niveles distintos — genético, de especies y de ecosistemas — y cada nivel cumple una función diferente para la resiliencia del sistema biosférico. Este subtema te da el marco evolutivo para entender de dónde vino esa diversidad (selección natural, especiación) y las herramientas cuantitativas (índice de Simpson recíproco) para medirla en cualquier ecosistema.
Definiciones clave
- Biodiversidad: variedad y variabilidad de la vida en todos los niveles. Se mide a tres escalas anidadas: genética, de especies y de ecosistemas.
- Diversidad genética: variabilidad de los genes dentro de una población o especie. Su pérdida reduce la capacidad de adaptación.
- Diversidad de especies: variedad de especies presentes en un área. Dos componentes: riqueza (cuántas) y regularidad/equitatividad (cómo se reparten los individuos).
- Diversidad de ecosistemas: variedad de hábitats y ecosistemas en una región.
- Selección natural: mecanismo evolutivo por el que individuos mejor adaptados sobreviven y se reproducen más, transmitiendo sus rasgos.
- Variación: diferencias hereditarias entre individuos de la misma especie, materia prima de la selección.
- Especiación: generación de nuevas especies por evolución, típicamente tras periodos de aislamiento reproductivo.
- Aislamiento reproductivo: separación que impide el cruce; geográfico (alopátrico) o conductual/temporal (simpátrico).
- Riqueza (de especies): número total de especies presentes.
- Regularidad/equitatividad: cuán uniformemente se distribuyen los individuos entre las especies.
- Índice recíproco de Simpson (1/D): medida cuantitativa que integra riqueza y regularidad. Mayor valor = mayor diversidad.