Los alimentos acuáticos (pescado, marisco, algas) aportan ~17 % de la proteína animal consumida globalmente y son crucialmente importantes en países costeros. La presión sobre las pesquerías ha crecido tanto que ~35 % de las poblaciones globales están sobreexplotadas y solo ~7 % se consideran subutilizadas. La acuicultura ha crecido para llenar la brecha, pero introduce sus propios problemas. Este subtema cubre el espectro: pesca extractiva tradicional y industrial, colapso de pesquerías paradigmáticos, y modelos de acuicultura.
Definiciones clave
- Pesca extractiva: captura de organismos acuáticos silvestres para consumo humano.
- Rendimiento Máximo Sostenible (MSY): máxima captura que se puede mantener indefinidamente sin agotar la población.
- Sobreexplotación: captura por encima del MSY. Lleva al colapso si se mantiene.
- Capturas accidentales (bycatch): organismos capturados no deseados que se devuelven (a menudo muertos) al mar. Pueden suponer hasta 40 % del total capturado.
- Colapso pesquero: caída a <10 % del nivel histórico máximo. Caso paradigmático: bacalao en Terranova (1992).
- Acuicultura: cría controlada de organismos acuáticos en condiciones cerradas o semicerradas.
- Acuicultura extensiva: baja densidad, mínimos insumos externos. Suele ser más sostenible.
- Acuicultura intensiva: alta densidad, alimentación industrial. Mayores impactos.
Teoría
1. Pesca extractiva y colapso pesquero
La pesca tradicional (artesanal, costera) tiene baja productividad por unidad de esfuerzo pero también baja huella ambiental. La pesca industrial (con barcos factoría, redes de arrastre de fondo, palangres oceánicos) ha multiplicado la captura por orden de magnitud, pero a costa de sobreexplotar la mayoría de las poblaciones.