Los sistemas acuáticos (océanos, lagos, ríos, aguas subterráneas) son los grandes reguladores del sistema climático y los reservorios de la mayor parte de la biodiversidad del planeta. Este subtema cubre el ciclo hidrológico como sistema con reservas y flujos, las propiedades únicas del agua que hacen posible la vida, y los mecanismos físico-químicos de los océanos como sumidero de carbono y como sistema estratificado.

Definiciones clave

  • Ciclo hidrológico: circulación continua del agua entre océanos, atmósfera y tierra mediante evaporación, transpiración, condensación, precipitación, infiltración y escorrentía.
  • Reserva (hídrica): lugar donde se almacena agua: océanos (97 %), glaciares y casquetes (2 %), aguas subterráneas, lagos, ríos, atmósfera, biomasa.
  • Flujo (hídrico): proceso que mueve agua entre reservas: evaporación, transpiración, evapotranspiración, precipitación, escorrentía, infiltración, percolación.
  • Calor específico: cantidad de energía requerida para subir 1 °C la temperatura de 1 g de sustancia. El del agua es extraordinariamente alto (4,18 J/g·°C), lo que la convierte en estabilizador térmico planetario.
  • Densidad anómala del agua: el agua sólida (hielo) es menos densa que la líquida, por lo que flota. Permite que los océanos y lagos se congelen por arriba conservando vida bajo el hielo.
  • Estratificación térmica: división de una masa de agua en capas según temperatura: epilimnion (cálido y superficial), termoclina (transición), hipolimnion (frío y profundo).
  • Termoclina: capa donde la temperatura cambia rápidamente con la profundidad.
  • Picnoclina: capa donde la densidad cambia rápidamente con la profundidad (por temperatura y salinidad).

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