El discurso es una serie de palabras empleadas para manifestar lo que se piensa y siente y, en su sentido más específico, un razonamiento que se pronuncia en público. Su tradición como género de persuasión pública arranca en la Antigüedad clásica con la retórica, sistematizada por Aristóteles como fundamento de la educación greco-romana.

Idea clave: La argumentación es la modalidad discursiva dominante en el discurso público. Su análisis exige distinguir entre la posición que se defiende, los argumentos que la sostienen y los recursos que el emisor moviliza para convencer.

Los 5 elementos de la retórica clásica

Aristóteles fijó los cinco momentos del trabajo retórico, en este orden:

1 Inventio

Encontrar los argumentos y el material del discurso.

2 Dispositio

Organizar los materiales de forma eficaz.

3 Elocutio

Elegir el lenguaje y los recursos expresivos adecuados.

4 Memoratio

Memorizar el discurso.

5 Pronuntiatio

El arte de la declamación: voz, gesto y presencia física.


La argumentación

La argumentación es la forma de discurso empleada cuando se pretende defender una posición individual mediante pruebas y razonamientos. Es la modalidad dominante en el discurso público, pero también en el artículo de opinión, el editorial y cualquier texto que busque persuadir.

Hechos o opiniones

Distinción clave para evaluar la solidez de un texto argumentativo: ¿qué naturaleza tienen las afirmaciones que sostienen la tesis?

Hechos

Afirmaciones verificables, objetivas o al menos presentadas como tales. Datos, cifras, sucesos contrastables.

vs
Opiniones

Juicios de valor e interpretaciones. No son verificables del mismo modo y dependen del marco del emisor.

Bilateral o unilateral

La forma de exponer las posiciones contrarias también caracteriza al texto:

Bilateral

Se presentan argumentos a favor y en contra y se busca persuasión mediante la balanza.

vs
Unilateral

Solo se presentan los argumentos que apoyan la tesis del emisor.

La mayoría de los discursos y artículos de opinión son unilaterales, aunque simulen reconocer las posiciones contrarias para refutarlas. Identificar esa simulación es parte del análisis crítico.

Estructura del discurso

La estructura clásica del discurso retórico tiene tres partes, en este orden:

1 Exordio Introducción

Capta la atención del auditorio y se gana su simpatía (captatio benevolentiae).

2 Cuerpo o exposición Desarrollo argumentativo

Se presentan los argumentos que sustentan la tesis.

3 Epílogo o peroración Conclusión

Recapitula los argumentos principales, refuerza la tesis y apela a los sentimientos del receptor para provocar una respuesta emocional.

Equivalente en texto argumentativo escrito. Tesis → cuerpo argumentativo (con sus pruebas y ejemplos) → conclusión. Misma lógica, distinta nomenclatura.

Estructura externa frente a interna

Más allá del esquema clásico, conviene distinguir cómo se ve el texto y cómo se ordena por dentro:

Estructura externa Lo que se ve a simple vista

Número de párrafos, distribución, longitud, formato visible (titulares, ladillos, destacados, despieces). Es el esqueleto formal del texto.

Estructura interna Cómo se ordenan las ideas

Cómo se distribuyen tesis, argumentos y conclusión a lo largo del texto. Su forma depende sobre todo de dónde se sitúa la tesis.

Tres estructuras internas según la posición de la tesis

Deductiva también analizante · de lo general a lo concreto
Tesis arg arg arg

La tesis aparece al principio. El cuerpo desarrolla los argumentos que la sustentan.

Inductiva también sintetizante · de lo concreto a lo general
arg arg arg Tesis

Los argumentos se presentan primero y la tesis emerge al final como conclusión.

Encuadrada también circular · refuerzo por repetición
Tesis arg arg Tesis

La tesis aparece al inicio y al final. Los argumentos van en medio y la repetición refuerza la posición.


Recursos lingüísticos por función

Cada función del lenguaje aporta marcas concretas al discurso. Despliega la que necesites consultar.

Función apelativa — implicar al receptor

El discurso busca actuar sobre el receptor. Recursos esenciales:

Plural mayestático o sociativo. "Todos nosotros somos conscientes del despilfarro…" (la primera persona del plural incluye al receptor).
Segunda persona. "Usted(es), vosotros…".
Vocativos directos. "Señoras y señores, ciudadanos, compañeros…".
Llamadas directas a la acción, la reflexión o la rebeldía.
Imperativo. "Deben tener orgullo de…", "Actuad ya.".
Interrogaciones retóricas. Preguntas que no esperan respuesta sino que invitan a reflexionar o a tomar partido.
Recursos de repetición (anáforas, paralelismos): el emisor insiste en lo que considera fundamental.
Expresiones que dirigen indirectamente la voluntad. "Es obvio que…", "Cualquier persona sensata…".
Contraposición adversativa. "Hay quien piensa que…, pero…".
Función expresiva — mostrar al emisor
Primera persona del singular. "Creo, opino, me parece, pienso…".
Verbos de opinión y pensamiento.
Vocabulario valorativo. Connotaciones positivas para defender la tesis, negativas para refutarla.
Voluntad de estilo. Recursos retóricos para ser original, ameno y atractivo.
Diversidad de tonos. El mismo tema puede tratarse de forma seria, irónica o incluso cómica.
Ironía. Para desacreditar al adversario o sus argumentos.
Eufemismos. Para suavizar realidades incómodas o para ocultar.
Falsa modestia (cortesía). "Acerté algunas veces, otras me he equivocado.".
Función representativa — coherencia y rigor
Coherencia interna. Sin ella no hay persuasión posible: no puede convencer un texto que no se entiende.
Distribución en párrafos con conectores claros.
Tecnicismos propios de la materia tratada.
Oraciones enunciativas cuando se citan datos o argumentos de autoridad.
Modalización del discurso. Uso del imperativo, el futuro o el subjuntivo según la intención.

Tipos de argumentos

Para construir el cuerpo argumentativo, el emisor dispone de tres familias de argumentos: los racionales (apoyados en hechos y lógica), los afectivos (apoyados en emociones, valores o experiencias) y las falacias, que son argumentos defectuosos pero frecuentes y que conviene saber detectar.

Racionales argumentos legítimos basados en hechos y lógica
De autoridad

Citar a expertos o figuras de prestigio. Apela al reconocimiento institucional o intelectual de la fuente.

De ejemplo o ejemplificación

Ilustrar la tesis con casos concretos. Lo abstracto se vuelve memorable cuando se ata a una situación reconocible.

De analogía o comparación

Comparar la situación argumentada con otra parecida ya aceptada por el receptor. Si la analogía es válida, la conclusión se traslada.

De causa y consecuencia

Mostrar que la tesis se sigue lógicamente de unos hechos. La forma argumentativa más cercana al razonamiento científico.

De datos estadísticos

Cifras y porcentajes que parecen objetivos y dan apariencia científica. Vigila quién las publica y cómo se han recogido.

De definición

Apoyarse en lo que un término significa o lo que un concepto implica para defender la postura. Útil cuando hay disputa sobre el alcance de una palabra.

De hecho

Afirmaciones verificables sobre la realidad — datos, sucesos, fechas — que se presentan como base incontestable del razonamiento.

Afectivos argumentos legítimos basados en emociones, valores o experiencia
De experiencia personal

Apelar a lo vivido por el emisor o por un colectivo. Da credibilidad por cercanía, aunque no se puede generalizar sin más.

Pragmático o de utilidad

Razonar por las ventajas o desventajas prácticas que se derivan de aceptar o rechazar la tesis. "Si hacemos X, ganamos Y".

Afectivo o sentimental

Apelar a emociones, valores compartidos o sentimientos colectivos: solidaridad, miedo, indignación, esperanza.

De tradición o costumbre

Defender la tesis porque "siempre se ha hecho así". Eficaz en públicos conservadores, peligroso si oculta un análisis crítico.

Falacias argumentos defectuosos: identifícalos y critícalos
Ad hominem

Atacar la credibilidad o la persona del adversario en lugar de discutir sus ideas. Es la falacia más reconocible y más usada.

Generalización apresurada

Saltar a una conclusión general a partir de unos pocos casos. "Conozco a dos X que son Y; luego todos los X son Y".

Falso dilema

Presentar solo dos opciones cuando en realidad hay más, forzando al receptor a escoger entre los extremos planteados.

Pendiente resbaladiza

Afirmar que un primer paso lleva inevitablemente a una catástrofe sin justificar la cadena de consecuencias.

Hombre de paja

Deformar el argumento del adversario para refutar una versión más débil que él nunca defendió.

Ad populum

Apelar a la opinión de la mayoría como prueba de verdad. "Todo el mundo lo piensa, luego es cierto".


Cómo aplicarlo en la Prueba 1

Ante un discurso o texto argumentativo, atiende a estos cuatro frentes:

1 Estructura

Externa: lo que se ve a simple vista (párrafos, distribución, formato). Interna: cómo se ordenan tesis y argumentos — y dónde se sitúa la tesis (deductiva, inductiva o encuadrada).

2 Función apelativa

Recursos para implicar al receptor (vocativos, segunda persona, imperativo, interrogaciones retóricas) y los tipos de argumentos que sostienen la persuasión: racionales, afectivos o falaces.

3 Función expresiva

¿Cómo se muestra el emisor? Primera persona, vocabulario valorativo, ironía, voluntad de estilo.

4 Tono y propósito último

Serio, irónico, emotivo, formal. ¿Cuál es el propósito último del discurso, más allá de lo que dice literalmente?

El análisis no se cierra con la descripción de los recursos: hay que evaluar la solidez argumentativa y detectar si el discurso recurre a falacias para sostenerse. Esa evaluación crítica es lo que distingue el comentario maduro.