La Evaluación Interna es la única parte de la asignatura que se evalúa oralmente y dentro del centro. El alumno escoge una cuestión global dentro de uno de los cinco campos de indagación oficiales del IB y la examina a partir de dos fragmentos breves: uno tomado de una obra literaria estudiada en clase y otro de un texto no literario trabajado durante el curso.
El comentario debe analizar cómo cada fragmento (y, por extensión, la obra o texto del que procede) trata la cuestión global, prestando atención tanto al contenido como a las elecciones formales del autor. Se valora el análisis comparado, la profundidad de la interpretación y la fluidez de la expresión oral.
Fragmento literario
Fragmento no literario
Tomado de una obra literaria estudiada en clase.
Tomado de un texto no literario trabajado durante el curso.
Campos de indagación y Cuestión Global
Un punto de partida
La Evaluación Interna se construye sobre dos conceptos articulados que conviene entender en este orden, de lo más amplio a lo más específico: primero los Campos de Indagación, después la Cuestión Global. Saltarse este paso suele llevar al error más frecuente del oral: confundir el campo —que es un territorio temático amplio— con la pregunta —que es la perspectiva precisa desde la que se mirarán los textos.
Un Campo de Indagación es un dominio amplio del pensamiento humano. El IB ofrece cinco. La Cuestión Global, en cambio, es una pregunta o asunto concreto que el alumno formula dentro de uno de esos campos y que servirá de hilo conductor de toda la exposición. La regla es sencilla: el campo se elige, la cuestión se construye.
Los cinco Campos de Indagación
El IB establece cinco campos. Cada uno reúne un haz de temas y problemas afines. La selección del campo es la primera decisión del alumno y condiciona toda la indagación posterior.
1. Cultura, identidad y comunidad
Áreas y subtemas habituales
la familia, la clase social, la raza, la religión, el género, la sexualidad, la pertenencia a un grupo, la lengua como marcador identitario, la migración y el desarraigo.
Preguntas que orientan la indagación
¿Cómo se construye la identidad personal y colectiva? ¿Qué relaciones de pertenencia y exclusión articulan las comunidades? ¿De qué modo la cultura modela la mirada que tenemos sobre nosotros mismos y sobre los demás?
2. Creencias, valores y educación
Áreas y subtemas habituales
sistemas de creencias religiosas y laicas, ética y moral, transmisión de valores, instituciones educativas, ideologías, igualdad de género, libertad y responsabilidad.
Preguntas que orientan la indagación
¿Cómo exploran los textos los valores y las creencias de determinadas sociedades? ¿Qué tensiones se generan cuando esos sistemas entran en contacto o en conflicto? ¿Cómo se transmiten —o se cuestionan— de una generación a otra?
3. Política, poder y justicia
Áreas y subtemas habituales
derechos fundamentales, funcionamiento de los gobiernos, jerarquías de poder, distribución de la riqueza, igualdad y desigualdad, justicias e injusticias, censura y libertad de expresión, conflicto armado.
Preguntas que orientan la indagación
¿Cómo se ejerce y se cuestiona el poder en los textos? ¿Qué voces son escuchadas y cuáles silenciadas? ¿Cómo se representa la justicia y sus límites?
4. Arte, creatividad e imaginación
Áreas y subtemas habituales
inspiración estética, proceso de creación, distinción entre realidad y ficción, concepto de belleza, función social del arte, originalidad y tradición, relación entre artista y obra.
Preguntas que orientan la indagación
¿Qué papel cumple la imaginación en la construcción de sentido? ¿Cómo se define la belleza en un momento histórico? ¿Qué relación se establece entre arte y vida, entre ficción y verdad?
5. Ciencia, tecnología y medio ambiente
Áreas y subtemas habituales
avances científicos y progreso, relación del ser humano con su entorno, sostenibilidad, ética de la tecnología, transformación digital, futuros distópicos, deshumanización tecnológica.
Preguntas que orientan la indagación
¿Cómo se relacionan los seres humanos con su entorno natural? ¿Qué implicaciones éticas tiene la tecnología? ¿Cómo imaginan los textos el futuro y qué dicen del presente al hacerlo?
De Campo a Cuestión
Una cuestión global bien formulada se reconoce por su escala. No puede ser tan amplia que coincida con el propio campo, ni tan estrecha que se confunda con un caso particular. El IB ofrece la siguiente regla práctica: la cuestión global debe ser lo bastante específica para servir de perspectiva real de análisis y lo bastante general para que pueda explorarse en obras de naturaleza muy distinta.
Los siguientes ejemplos —tomados directamente de los descriptores del programa— ilustran las tres escalas. La columna central, la cuestión global, es la única que cumple con la escala adecuada para el oral.
Campo de indagación demasiado abstracto
Cuestión global escala adecuada
Cuestión local demasiado concreta
Cultura, identidad y comunidad → colonialismo.
«¿De qué manera concilian las sociedades influencias nativas y coloniales?»
Una nación recientemente independizada decide cambiar el nombre de los lugares que llevaban el nombre de antiguos colonizadores.
Creencias, valores y educación → influencia de los sistemas educativos.
«Los efectos de otorgar a nuevos segmentos de población acceso a la educación.»
Un gobierno regional crea un plan para acomodar en el sistema público a una afluencia de niños y jóvenes refugiados.
Creencias, valores y educación → igualdad de género.
«El impacto de la religión en la igualdad de género.»
La desigualdad entre los miembros masculinos y femeninos de una jerarquía religiosa concreta.
Política, poder y justicia → corrupción
«La corrupción como obstáculo para alcanzar una mayor igualdad.»
Un gobierno ha formulado cargos de corrupción contra su presidente.
Arte, creatividad e imaginación → libertad de expresión.
«Las consecuencias de restringir la libertad de expresión.»
La obra de una pintora se considera demasiado controvertida como para mostrarse en una exposición.
Como se observa, operación es siempre la misma: el campo proporciona el territorio; la cuestión recorta dentro de ese territorio una pregunta que se pueda rastrear en distintos textos sin agotarse en un caso particular.
Cómo formular bien la cuestión global
✓
Una sola idea por cuestión. Las cuestiones globales que combinan dos asuntos —«identidad y poder», «belleza y consumo»— suelen difuminar el análisis. Se formula una única perspectiva, expresada con la mayor concisión posible.
✓
Formulación abierta y no retórica. La cuestión debe permitir respuestas matizadas, no un sí o un no. Funcionan mejor las preguntas con «cómo», «de qué manera», «en qué medida», «qué implicaciones».
✓
Aplicable a textos de naturaleza distinta. La cuestión debe poder rastrearse tanto en una obra literaria como en un corpus no literario muy diferente. Si solo cabe en uno de los dos, está mal formulada.
✓
Pertinencia transnacional. No debe ser un asunto local de un país concreto, sino una cuestión que la humanidad —o sociedades muy distintas— han abordado en momentos y formas diferentes.
La prueba por dentro: análisis
Qué pide exactamente el IB
La Evaluación Interna de Lengua A: Lengua y Literatura es un oral individual de quince minutos en total. El alumno selecciona una cuestión global y la rastrea en dos extractos: uno procedente de una obra literaria estudiada en clase y otro procedente de un texto no literario perteneciente a un corpus también estudiado. La consigna oficial del IB es esta:
«Examine las formas en que la cuestión global de su elección se presenta a través del contenido y de la forma de uno de los textos no literarios y de una de las obras que ha estudiado.»
La frase contiene tres exigencias que conviene leer con atención:
1
«examine las formas» — no se pide opinar ni resumir, se pide analizar.
2
«contenido y forma» — qué se dice y cómo se dice, ambas dimensiones son evaluables.
3
«se presenta» — cómo se construye el significado en relación con la cuestión, no si la cuestión es importante o pertinente en abstracto.
De dónde se sacan los fragmentos
Los dos extractos no se eligen libremente: se seleccionan dentro del corpus que se ha estudiado durante el curso.
La obra literaria
El corpus no literario
Proviene de las obras leídas en el aula correspondientes a las áreas de exploración del programa.
Proviene del cuerpo de textos —artículos, columnas, anuncios, viñetas, discursos, infografías, entrevistas, fragmentos de ensayo— que el profesorado haya trabajado como conjunto coherente, normalmente vinculado a un autor, un medio, una campaña o un género.
Cada extracto debe cumplir tres condiciones formales que el documento presentado al examinador debe respetar:
✓
Extensión máxima de 40 líneas por extracto. Un fragmento más largo no se puede analizar con la profundidad que la prueba exige en el tiempo disponible. La numeración de las líneas debe estar incluida siempre que sea posible.
✓
Identificación clara de la fuente. Autor o emisor, título de la obra o del texto, medio y fecha de publicación cuando proceda. Sin esa identificación el examinador no puede valorar la pertinencia del fragmento.
✓
Texto incorporado al documento, no enlazado. No se permiten hipervínculos. Los textos multimodales (publicidad, viñetas, infografías, fragmentos audiovisuales) deben aparecer con sus elementos visuales y, si es necesario, con un guion transcrito.
La elección del fragmento es decisiva. Cada uno debe contener al menos dos o tres ejemplos claros de cómo se construye significado en relación con la cuestión global. Un buen extracto «da juego» analítico: ofrece marcas formales suficientes para sostener un análisis de varios minutos sin necesidad de salirse de él.
La óptica de análisis: la cuestión como hilo conductor
El error más frecuente y cómo evitarlo
El error más frecuente en los orales es analizar los textos «en general» y mencionar la cuestión global solo al principio y al final, como un marco que se abre y se cierra pero no atraviesa el análisis. La perspectiva del IB es la contraria: la cuestión global debe ser el filtro a través del cual se mira cada elección formal del texto. Toda marca lingüística, todo recurso, todo elemento visual se comenta porque dice algo sobre la cuestión, no porque sea interesante en abstracto.
Ese cambio de óptica se traduce en una pregunta que el alumno debe poder responder en cada uno de sus comentarios: ¿qué dice este recurso sobre la cuestión global que estoy explorando? Si la respuesta es «nada» o «tendría que pensarlo», ese recurso no entra en el análisis por interesante que sea en sí mismo.
Cómo se analiza cada texto
En el extracto literario, el análisis se construye en tres planos articulados que conviene mantener separados pero conectados. El texto no literario se analiza con la misma lógica de tres planos, pero con un instrumental específico: aquí cobran protagonismo las funciones del lenguaje, los recursos persuasivos y, muy especialmente, los códigos no verbales en los textos multimodales.
Plano
Texto literario
Texto no literario
Reconocer y explicar
Identificar los rasgos formales relevantes —voz narrativa, tiempo verbal, figuras retóricas, recursos sintácticos, estructura del fragmento, semántica del léxico— y explicarlos con el vocabulario técnico apropiado.
Identificar tipo de texto, función dominante, marcas lingüísticas características de la función (referencial, emotiva, apelativa, fática, metalingüística, poética), elementos paratextuales y, si los hay, elementos visuales —tipografía, color, encuadre, gesto, sincretismo imagen-texto—.
Analizar la técnica
Mostrar cómo funcionan esos rasgos: qué efecto producen, qué relaciones establecen entre sí, cómo dialogan con la convención del género (lírica, narrativa, dramática) y con la poética del autor.
Mostrar cómo se combinan esos recursos: qué función dominante construyen, cómo se sostienen entre sí lenguaje verbal y visual, qué decisiones formales toma el emisor para producir un determinado efecto.
Interpretar en clave de cuestión global
Pasar al plano no descriptivo: ¿qué significa todo eso para la cuestión global elegida? ¿Cómo contribuyen esos recursos a (re)presentar la cuestión en el fragmento?
Conectar con la pregunta: ¿qué dice este texto sobre la cuestión? ¿Qué postura propone? ¿Qué imagen del receptor construye? ¿En qué medida coincide o disiente del modo en que la obra literaria aborda esa misma cuestión?
Un análisis sobresaliente combina los tres planos en cada idea que desarrolla. Se eligen dos o tres ideas vertebradoras y, para cada una, se recorre el itinerario reconocer → analizar → interpretar. La estructura es siempre la misma; lo que varía es el contenido de cada paso.
Una exigencia adicional propia del análisis literario: el extracto se sitúa en su corpus, es decir, en la obra completa y, cuando sea pertinente, en la trayectoria del autor. La cuestión global debe poder rastrearse en la obra entera, no solo en el fragmento. Por eso, en cada idea que se desarrolla, conviene mencionar —sin entrar en análisis exhaustivo— cómo aparece esa misma idea en otros pasajes de la obra. También en el texto no literario el extracto se enmarca en su corpus: se menciona cómo aparece la cuestión global en otras piezas de la misma campaña, del mismo medio, del mismo autor o del mismo género. Esa apertura al corpus es lo que distingue un comentario aislado de un análisis que demuestra un conocimiento más amplio.
El oral individual NO es
×
No es un comentario exhaustivo. No se trata de analizar todo el texto, sino solo lo que ilumina la cuestión global. Lo demás es ruido.
×
No es una tarea comparativa. No hay que comparar sistemáticamente la obra literaria con el texto no literario. La comparación cabe únicamente en la conclusión y como cierre, no como columna vertebral del oral.
×
No es un espacio para opinar. No se valora la postura personal sobre la cuestión global ni anécdotas relacionadas con ella. El registro debe ser formal y el análisis debe centrarse en cómo la cuestión se (re)presenta en los textos, no en lo que el alumno piense de ella.
Estructura, tiempos y consejos
Formato y materiales
La Evaluación Interna se desarrolla en quince minutos divididos en dos partes muy claramente delimitadas. Conocer la dinámica del día permite llegar al examen sin sorpresas y administrar el tiempo con eficacia.
1
10 min
Exposición individual
El alumno expone, sin interrupciones, su análisis de los dos extractos en relación con la cuestión global elegida. Es el bloque que se evalúa con los criterios A, B y C.
2
5 min
Ronda de preguntas
El profesor formula preguntas para que el alumno desarrolle aspectos no abordados o profundice en otros. Se evalúan también con los criterios A, B y C, junto a la totalidad del oral en el criterio D.
El alumno acude a la prueba con dos materiales: los dos extractos —impresos, con líneas numeradas y fuente identificada— y un esquema de un máximo de diez puntos en formato lista, no narrativo. El esquema es un guion, no un texto leído. Leer el esquema palabra por palabra penaliza directamente el criterio C de organización y, sobre todo, el criterio D de lenguaje, que valora la fluidez expositiva.
Distribución del tiempo en los diez minutos
El criterio C se evalúa precisamente sobre los diez primeros minutos. Una distribución equilibrada del tiempo es la primera condición para puntuar bien. La proporción que mejor funciona en la práctica es la siguiente:
1
1 min
Introducción
Presentación del campo, formulación de la cuestión global y enunciado de los dos textos elegidos.
2
3,5 – 4 min
Análisis del primer extracto
Habitualmente, el texto literario. Dos o tres ideas, cada una con reconocer / analizar / interpretar y al menos una mención al corpus.
3
3,5 – 4 min
Análisis del segundo extracto
Texto no literario, con la misma estructura. La duración debe ser equivalente al primer bloque: el equilibrio entre los dos extractos es decisivo en el criterio C.
4
1 min
Conclusión
Síntesis valorativa: cómo la cuestión global se ha mostrado en ambos textos. Es el único momento en que cabe —brevemente— la comparación.
Un consejo crítico: practicar siempre con cronómetro. La diferencia entre quedarse a los 8 minutos y pasarse a los 12 cambia radicalmente la nota en el criterio C. Diez minutos exactos no se aprenden en el examen: se entrenan antes.
Estructura propuesta de la exposición
Una estructura clara, con bloques visibles y transiciones explícitas, es la mejor protección contra la divagación. La siguiente propuesta —cuatro bloques— sintetiza el modelo que mejor responde a los descriptores del IB.
1
Introducción
Concretar campo y cuestión. Enunciar el Campo de Indagación y la Cuestión Global con sus formulaciones precisas. Explicar la relación entre ambos: qué territorio acota el campo y qué pregunta concreta se ha extraído de él.
Justificar la cuestión en tres aspectos. Su relevancia (por qué importa intelectualmente), su carácter transnacional (por qué trasciende un caso local) y su dimensión cotidiana (por qué afecta también al presente del estudiante y del oyente). Sin caer en la anécdota.
Presentar los dos textos. «He elegido…»: nombre de la obra literaria con autor y, en su caso, fragmento concreto; nombre del texto no literario con su fuente y su corpus.
2
Análisis del texto literario
Encuadre. Situar el fragmento en la obra y en el corpus literario. Una o dos frases que sitúen al examinador.
Dos o tres ideas vertebradoras. Para cada una: reconocer / explicar el rasgo formal, analizar la técnica y, en plano no descriptivo, interpretar el efecto sobre el lector y la conexión con la cuestión global.
Mención obligatoria al corpus. En cada una de las ideas, una o dos referencias —no análisis exhaustivos— a otros pasajes de la obra o de la trayectoria del autor donde la misma cuestión se manifiesta.
Mini-conclusión y enlace. Síntesis breve de lo dicho sobre el extracto literario y transición explícita hacia el segundo bloque.
3
Análisis del texto no literario
Presentación y tipología. Identificar el texto, su género (anuncio, columna, viñeta, infografía...) y su corpus de procedencia (campaña, sección, autoría).
Dos o tres ideas vertebradoras. La misma operación que en el bloque literario: reconocer / analizar / interpretar. En textos multimodales, atender a la articulación entre código verbal y visual.
Mención al corpus. Otras piezas del mismo corpus —campaña, medio, autor— donde la cuestión global se aborda de manera similar o contrastada.
Mini-conclusión. Síntesis breve que recupere la cuestión global como hilo conductor.
4
Conclusión
Recuperar la cuestión global. Sin reformularla literalmente, retomarla en clave de síntesis: ¿cómo se ha mostrado en ambos textos?
Comparación valorativa breve. Único momento del oral en el que cabe comparar. Qué ha aportado el texto literario, qué ha aportado el no literario, qué dialogan entre sí.
Cierre con relevancia. Una frase final que vuelva a la importancia de la cuestión, sin caer en moralizaciones ni en el «en mi opinión».
Consejos prácticos
1
Gestión del tiempo. Cronómetro siempre en los ensayos. Haz cinco simulacros completos antes del examen real. Marca en tu esquema el minuto en que debe comenzar cada bloque para detectar a tiempo si te estás extendiendo.
2
Uso del extracto. Cita siempre con número de línea: «en el verso 7», «líneas 14-16». Esto demuestra precisión y permite al examinador seguirte. No leas fragmentos largos del texto: bastan citas de pocas palabras como punto de apoyo del análisis.
3
Transiciones explícitas. Cada cambio de bloque debe ser audible: «pasamos al análisis del texto no literario», «la segunda idea que conviene desarrollar es…». Las transiciones no son muletillas: son señales de organización que el criterio C valora directamente.
4
Lenguaje no verbal. Postura erguida, manos visibles —no ocultas bajo la mesa—, contacto visual con el examinador. La voz debe ser audible y modulada; el ritmo, sostenido pero no acelerado. La grabación capta la voz, no el cuerpo, pero un cuerpo bien colocado mejora la voz.
5
Registro formal sostenido. Tercera persona y construcciones impersonales («se observa», «el texto plantea»). Tecnicismos del análisis usados con propiedad. Cero coloquialismos, cero «como tú sabes», cero «en mi opinión».
6
Memorizar la introducción y el cierre. Los dos minutos más comprometidos del oral —el primero y el último— son los que dejan la primera y la última impresión. Tenerlos preparados con precisión libera atención para el cuerpo del análisis.
7
Banco de fórmulas operativas. Frases hechas que el alumno tiene preparadas para enlazar marcas y efectos: «este recurso construye…», «la elección formal apunta a…», «en relación con la cuestión global, esto significa que…». Son armazones, no relleno: dan fluidez sin ocupar espacio analítico.
8
La regla de oro contra la lista de la compra. Cada rasgo formal mencionado debe llevar siempre su efecto. «Hay metáforas, hay imperativos, hay color rojo» no es análisis: es inventario. Cada marca exige una cita y un efecto sobre el receptor en relación con la cuestión global.
La ronda de preguntas
Qué se evalúa en estos cinco minutos
Tras los diez minutos de exposición, el examinador dispone de cinco minutos para formular preguntas al alumno. Esta segunda parte no es un trámite ni una conversación informal: forma parte de la prueba y se evalúa con los mismos criterios. La función de la ronda es darle al alumno la oportunidad de desarrollar aquellos aspectos que no haya abordado lo suficiente o que ofrezcan posibilidades analíticas no exploradas.
Aunque los criterios A, B y C se apoyan principalmente en los diez minutos de exposición, las respuestas de la ronda los matizan: una respuesta brillante puede consolidar una nota dudosa, y una respuesta floja puede revelar lagunas que rebajan la valoración global. El criterio D —lenguaje— se evalúa sobre la totalidad del oral, también sobre las respuestas a las preguntas.
Tipos de pregunta frecuentes
Las preguntas del examinador no son aleatorias: responden a patrones reconocibles. Identificar el patrón de cada pregunta ayuda a estructurar la respuesta con rapidez y a no perder el hilo de la cuestión global.
“
Profundización sobre un rasgo apuntado pero no desarrollado
«Has mencionado el uso del color rojo en el anuncio: ¿podrías desarrollarlo en relación con la cuestión global?».
Es la pregunta más frecuente y, también, la más valiosa: el examinador te ofrece espacio para puntuar mejor.
“
Apertura al corpus no comentado
«¿Cómo aparece esta cuestión en otras obras del mismo autor?», «¿En qué otras piezas de esta campaña podríamos rastrearla?».
Verifica que el alumno conoce el corpus, no solo el fragmento.
“
Conexión entre los dos textos
«¿Qué relación encuentras entre el modo en que la cuestión se presenta en el texto literario y en el no literario?».
Permite explorar contrastes que en la exposición no se han desarrollado.
“
Justificación de elecciones
«¿Por qué has elegido este fragmento concreto y no otro?», «¿Por qué la cuestión que has formulado y no otra cercana?».
Mide la conciencia metodológica del alumno sobre sus propias decisiones.
“
Contextualización histórica o cultural
«¿En qué contexto se inscribe esta obra?», «¿Cómo influye el momento de publicación del texto no literario en su sentido?».
La cuestión global no flota en el aire; los textos vienen de algún sitio.
“
Reformulación de la perspectiva
«¿Qué pasaría si miraras este mismo fragmento desde otra cuestión global cercana?».
Pregunta más exigente: comprueba que el alumno entiende la diferencia entre cuestión global y campo de indagación.
Cómo responder bien
1
Volver siempre a la cuestión global. Toda respuesta debe enlazar con la pregunta-eje del oral. Si el examinador pregunta sobre un rasgo concreto, conviene cerrar la respuesta conectando ese rasgo con la cuestión: el oral mantiene su unidad.
2
Usar el extracto y citar con precisión. Igual que en la exposición: «si miramos la línea 12», «en el plano del cuadro central». La precisión textual sostiene la respuesta y demuestra dominio del fragmento.
3
Si no se sabe algo, no inventar. Mejor reconocer un límite con elegancia («ese aspecto concreto del corpus no lo he trabajado en profundidad, pero lo que sí puedo decir es…») que improvisar una respuesta confusa. La honestidad metodológica no penaliza; la invención sí.
4
Aprovechar para corregir o matizar. Si en la exposición se ha dicho algo impreciso o se ha olvidado un argumento clave, la ronda es el momento para introducirlo: «déjame matizar lo que he comentado antes…». No es retroceso; es reflexión.
5
Mantener el registro formal hasta el final. La conversación con el examinador puede inducir a relajar el registro. No conviene: el criterio D evalúa también las respuestas. Tercera persona, tecnicismos, fluidez sostenida.
Lo que diferencia una respuesta sobresaliente
Tres rasgos comunes
Las respuestas excelentes en la ronda suelen tener tres rasgos comunes. Primero, integran el detalle concreto que el examinador ha pedido con la cuestión global del oral: no se quedan en el rasgo, lo conectan con el todo. Segundo, abren al corpus: traen un ejemplo de otra obra, otra pieza, otro autor que ilumina la pregunta y demuestra conocimiento sólido. Tercero, mantienen la postura analítica hasta el final: aunque el examinador insista o reformule, el alumno sigue analizando, no se desplaza al «yo creo que». Esos tres rasgos no se improvisan: son producto de un trabajo previo en el que el alumno ha pensado por anticipado las preguntas más probables sobre su propia exposición.