El 1 de enero de 1992 amanece sobre una Rusia que es, formalmente, el Estado sucesor de la URSS pero que en la práctica tiene que reinventarse: nueva moneda, nueva economía, nueva Constitución, nueva relación con los antiguos territorios y nuevo lugar en el sistema internacional. Durante los ocho años siguientes, bajo la presidencia de Borís Yeltsin, esa reinvención toma la forma de una terapia de choque económica, una crisis constitucional resuelta a cañonazos, el ascenso de una oligarquía nacida de la privatización, dos guerras en Chechenia y un default que cierra el ciclo. El 31 diciembre 1999, Yeltsin dimite en directo por televisión y entrega el poder a su primer ministro, un antiguo coronel del KGB de 47 años llamado Vladímir Putin.

Cronología clave

Terapia de choque y privatización
El 2 de enero de 1992, el gobierno de Yegor Gaidar libera los precios de la mayoría de los bienes y servicios. La medida —diseñada con Anders Åslund y el equipo del FMI— pretende romper el ciclo de escasez heredado de la perestroika dejando que oferta y demanda se ajusten. El coste es brutal: la inflación supera 2.500% en 1992, los ahorros familiares se