Vladímir Putin, antiguo agente del KGB y exdirector del FSB, jura como presidente en funciones el 31 diciembre 1999 y gana sus primeras elecciones el 26 marzo 2000 con el 53% en primera vuelta. Veinte años después, una reforma constitucional aprobada en julio de 2020 ha reseteado su contador presidencial y le permite, en teoría, permanecer en el poder hasta 2036. Entre esos dos extremos, Rusia ha vivido un boom petrolero, una recentralización del poder, dos guerras (Chechenia y Georgia), la anexión de Crimea, una intervención en Siria, la guerra del Donbás, el asesinato de Nemtsov, el envenenamiento de Navalny y la consolidación de un modelo político que la ciencia política llama autoritarismo electoral o autoritarismo competitivo.

Cronología clave
Reformas políticas y resurgimiento autoritario
La primera tarea de Putin es construir la vertical del poder. En mayo de 2000 divide el país en siete (luego ocho) distritos federales, cada uno dirigido por un representante presidencial; en septiembre 2004, tras la matanza de la escuela de Beslán (1-3 septiembre, ~334 muertos, la mitad niños), suprime la elección directa de gobernadores: a partir de entonces serán propuestos por el presidente y ratificados por las asambleas regionales. La medida es presentada como respuesta al terrorismo, pero remata el control vertical sobre las 89 regiones del país.