Comprobar que una fórmula funciona para n = 1, n = 2 y n = 3 no demuestra que funcione siempre: detrás del cuarto caso podría esconderse el primer fallo. Una demostración es un argumento que cierra todos los casos a la vez, sin excepción posible. El subtema TANS 1.15 presenta las tres herramientas que el IB exige dominar para construir y rebatir afirmaciones matemáticas: la inducción, la contradicción y el contraejemplo.
No son piezas decorativas. La inducción reaparece al demostrar el teorema de De Moivre con números complejos, al derivar la regla de potencias o al sumar progresiones; la contradicción es la única vía limpia para probar que ciertos números son irracionales; y el contraejemplo es el modo más económico de tumbar una conjetura. Saber cuál usar, y usarla con rigor, es una competencia transversal de Nivel Superior.
Demostración por inducción matemática
La idea: una escalera infinita
Imagina una escalera con infinitos peldaños. Si sabes dos cosas —que puedes subirte al primer peldaño, y que desde cualquier peldaño puedes alcanzar el siguiente— entonces puedes llegar a cualquier peldaño, por alto que esté. La inducción matemática formaliza ese razonamiento.
El esquema de la inducción
Para demostrar que la afirmación P(n) es cierta para todo entero n ≥ n0:
- Caso base. Verificar directamente que P(n0) es cierta (subirse al primer peldaño).
- Hipótesis inductiva. Suponer que P(k) es cierta para un entero k ≥ n0 arbitrario pero fijo.
- Paso inductivo. A partir de esa hipótesis, demostrar que P(k + 1) también es cierta (de un peldaño al siguiente).
Conclusión. Como P(n0) es cierta y la verdad se propaga de cada caso al siguiente, P(n) es cierta para todo entero n ≥ n0.
Inducción para sumar una progresión
Ejemplo 1 — suma de los primeros n números impares. Demuestra que 1 + 3 + 5 + ... + (2n − 1) = n2 para todo entero n ≥ 1.
- Caso base (n = 1). El lado izquierdo tiene un solo término: 2(1) − 1 = 1. El lado derecho es 12 = 1. Como 1 = 1, P(1) es cierta.
- Hipótesis inductiva. Suponemos que para un entero k ≥ 1: 1 + 3 + ... + (2k − 1) = k2.
- Paso inductivo. Queremos probar P(k + 1), es decir, que 1 + 3 + ... + (2k − 1) + (2(k+1) − 1) = (k + 1)2.
- Partimos del lado izquierdo y aplicamos la hipótesis a los k primeros términos:
[1 + 3 + ... + (2k − 1)] + (2(k+1) − 1) = k2 + (2k + 2 − 1) = k2 + 2k + 1. - Y k2 + 2k + 1 = (k + 1)2, que es exactamente el lado derecho de P(k + 1).
- Conclusión. P(1) es cierta y P(k) ⇒ P(k + 1); por inducción, 1 + 3 + ... + (2n − 1) = n2 para todo entero n ≥ 1. ∎
Inducción para una propiedad de divisibilidad
Ejemplo 2 — divisibilidad. Demuestra que 7n − 1 es divisible entre 6 para todo entero n ≥ 1.
- Caso base (n = 1). 71 − 1 = 6, que es divisible entre 6 (es 6 · 1). P(1) es cierta.
- Hipótesis inductiva. Suponemos que 7k − 1 es divisible entre 6, es decir, 7k − 1 = 6m para algún entero m. De aquí: 7k = 6m + 1.
- Paso inductivo. Estudiamos 7k+1 − 1 y lo reescribimos usando la hipótesis:
7k+1 − 1 = 7 · 7k − 1 = 7(6m + 1) − 1 = 42m + 7 − 1 = 42m + 6 = 6(7m + 1). - Como 7m + 1 es un entero, 7k+1 − 1 = 6(7m + 1) es un múltiplo de 6. Luego P(k + 1) es cierta.
- Conclusión. P(1) es cierta y P(k) ⇒ P(k + 1); por inducción, 7n − 1 es divisible entre 6 para todo entero n ≥ 1. ∎
Error frecuente
Confundir la hipótesis inductiva con la tesis. La hipótesis es "supongo P(k) cierta"; la tesis es "demuestro P(k + 1)". El alumno que escribe la demostración asumiendo P(k + 1) y manipulándola hasta llegar a una identidad ("0 = 0") no ha demostrado nada: ha supuesto lo que debía probar. El argumento correcto siempre parte del caso k + 1 (o de un lado de su igualdad) y llega al otro lado, usando P(k) por el camino. Nunca se trabaja sobre los dos lados de P(k + 1) a la vez.
Demostración por contradicción y contraejemplos
La estrategia indirecta
A veces atacar una afirmación de frente es inviable —no hay fórmula que manipular, no hay escalera que subir—. La demostración por contradicción (también llamada reducción al absurdo) ataca por la espalda: supone que la afirmación es falsa y deduce de esa suposición algo lógicamente imposible. Como una premisa correcta no puede llevar a un absurdo, la suposición debía ser errónea; por tanto, la afirmación original es verdadera.
La irracionalidad de √3
Ejemplo 3 — √3 es irracional. Demuestra que √3 no puede escribirse como cociente de dos enteros.
- Suposición (negar la tesis). Supongamos lo contrario: que √3 es racional. Entonces √3 = p/q, donde p y q son enteros, q ≠ 0, y la fracción está en su forma irreducible (p y q sin factores comunes).
- Elevamos al cuadrado: 3 = p2/q2, de donde p2 = 3q2.
- Luego p2 es múltiplo de 3. Como 3 es primo, si 3 divide a p2 entonces 3 divide a p. Escribimos p = 3a para algún entero a.
- Sustituimos: (3a)2 = 3q2 → 9a2 = 3q2 → q2 = 3a2.
- Luego q2 es múltiplo de 3, y por el mismo argumento q también es múltiplo de 3.
- Contradicción. Hemos deducido que 3 divide a la vez a p y a q. Pero habíamos supuesto que p/q era irreducible, sin factores comunes. Eso es imposible.
- Conclusión. La suposición de que √3 es racional lleva al absurdo. Por tanto, √3 es irracional. ∎
Racional más irracional es irracional
Ejemplo 4 — suma de un racional y un irracional. Demuestra que, si r es racional y s es irracional, entonces r + s es irracional.
- Suposición. Supongamos lo contrario: que r + s es racional. Llamémoslo t, así que t = r + s con t racional.
- Despejamos s: s = t − r.
- Ahora bien, t es racional y r es racional. La diferencia de dos números racionales es racional (si t = a/b y r = c/d, entonces t − r = (ad − cb)/(bd), de nuevo un cociente de enteros).
- Luego s = t − r sería racional.
- Contradicción. Pero el enunciado afirma que s es irracional. No puede ser racional e irracional a la vez.
- Conclusión. La suposición de que r + s es racional es imposible. Por tanto, r + s es irracional. ∎
Infinitos números primos: la demostración de Euclides
Ejemplo 5 — hay infinitos primos. Demuestra que el conjunto de los números primos no tiene fin.
- Suposición. Supongamos lo contrario: que solo hay una cantidad finita de primos. Podemos entonces listarlos todos: p1, p2, ..., pk.
- Construimos el número N = (p1 · p2 · ... · pk) + 1, es decir, el producto de todos los primos de la lista más 1.
- N es un entero mayor que 1, así que tiene al menos un divisor primo; llamémoslo q. Ese q debe estar en la lista, porque la lista contenía supuestamente todos los primos.
- Pero q divide al producto p1·p2·...·pk (es uno de sus factores) y, por hipótesis, q también divide a N. Si q divide a ambos, divide a su diferencia: N − (p1·...·pk) = 1.
- Contradicción. Ningún número primo divide a 1 (los primos son ≥ 2). Es imposible que q divida a 1.
- Conclusión. La suposición de que hay un número finito de primos lleva al absurdo. Por tanto, hay infinitos números primos. ∎
El contraejemplo: cómo tumbar una afirmación
Una afirmación universal del tipo "para todo n, P(n)" se demuestra verdadera con un argumento general (inducción, contradicción...), pero se demuestra falsa con un único contraejemplo: un caso concreto que cumple las hipótesis y no la conclusión.
| Para demostrar que la afirmación es... | Necesitas... |
|---|---|
| Verdadera ("para todo n...") | Un argumento general que cubra todos los casos. |
| Falsa ("para todo n...") | Un solo contraejemplo, debidamente justificado. |
Ejemplo 6 — refutar con un contraejemplo. Considera la afirmación: "para todo entero positivo n, el número n2 − n + 11 es primo". Decide si es cierta.
- Probamos valores pequeños: n = 1 da 1 − 1 + 11 = 11 (primo); n = 2 da 4 − 2 + 11 = 13 (primo); n = 3 da 9 − 3 + 11 = 17 (primo). La afirmación parece prometedora.
- Pero la fórmula no puede dar siempre primos. Probamos n = 11: 112 − 11 + 11 = 121 − 11 + 11 = 121.
- Justificación del contraejemplo. El valor 121 = 11 · 11 no es primo: tiene un divisor distinto de 1 y de sí mismo. Por tanto, n = 11 satisface la hipótesis (es un entero positivo) pero no la conclusión (n2 − n + 11 no es primo).
- Conclusión. La afirmación es falsa. El contraejemplo n = 11 basta para refutarla. ∎
Error frecuente
Dar el contraejemplo "a secas", sin explicar por qué lo es. Escribir solo "n = 11" no demuestra nada: el corrector necesita ver que (i) ese valor cumple las hipótesis y (ii) falla la conclusión, con el cálculo que lo prueba. Aquí hay que mostrar que 112 − 11 + 11 = 121 y que 121 = 11 · 11 no es primo. Un contraejemplo es una mini-demostración: el caso elegido más el argumento de por qué rompe la afirmación.
Reflejos que rinden marcas: (i) en inducción, escribe explícitamente las tres etiquetas —caso base, hipótesis inductiva, paso inductivo— y una frase de conclusión; el esquema reparte marcas por cada una; (ii) cierra la demostración con una frase que mencione la inducción ("por el principio de inducción matemática..."); (iii) en una demostración por contradicción, deja por escrito la suposición inicial y señala con claridad dónde aparece el absurdo; (iv) un contraejemplo siempre va acompañado del cálculo que lo justifica. La estructura, no solo el resultado, es lo que se califica.