Ningún movimiento popular nace en el vacío. Surge cuando una combinación de presiones políticas, económicas, ideológicas y sociales hace que la movilización colectiva resulte, a la vez, urgente y pensable. Charles Tilly llamó a esa convergencia «estructura de oportunidad política»: un sistema cerrado raramente produce movimientos sostenidos; uno que se entreabre —por una crisis fiscal, una derrota militar, una división entre las élites o la difusión de una idea nueva— se vuelve permeable a la protesta. La guía del IB sintetiza esas cuatro presiones en las cuatro líneas de indagación que estructuran esta pregunta.
Las cuatro líneas de indagación
Factores políticos: cuando el sistema se cierra (o se entreabre)
La exclusión política sistemática del cuerpo electoral ha sido el desencadenante más recurrente. En la Gran Bretaña victoriana, las reformas electorales de 1832 y 1867 ampliaron el sufragio masculino pero dejaron fuera a las mujeres y a buena parte de la clase obrera; ese muro institucional fue el motor del cartismo primero y del sufragismo después. En Estados Unidos, el sistema de Jim Crow privó de derecho de voto a la población afroamericana del Sur durante casi un siglo mediante poll taxes, pruebas de alfabetización y violencia paraestatal: la apertura del