Para los países de Europa Occidental y nórdica, la Guerra Fría no fue sólo una amenaza militar lejana: fue el marco en el que se construyeron, simultáneamente, dos proyectos sin precedentes. Por un lado, la Alianza Atlántica ataba a la región al paraguas militar estadounidense y reconciliaba a Francia con Alemania. Por otro, el Estado del bienestar —financiado por las décadas de crecimiento acelerado que los franceses llaman Trente Glorieuses— extendía a las clases trabajadoras seguridad sanitaria, educación y pensión universales. Este leaf reconstruye los tres planos —militar, económico- institucional y sociocultural— y la tensión transatlántica que cruza los tres.
Cronología clave

OTAN y la arquitectura militar atlántica
El Tratado del Atlántico Norte, firmado en Washington el 4 abril 1949 por doce Estados (EE. UU., Canadá, Reino Unido, Francia, Italia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Dinamarca, Noruega, Islandia y Portugal), fue el primer compromiso de defensa colectiva de Estados Unidos en tiempo de paz. Su cláusula 5 —«un ataque armado contra una o varias partes en Europa o América del Norte será considerado ataque contra todas»— ataba a Washington al destino militar europeo. La OTAN se amplía en 1952 (Grecia y Turquía), 1955 (RFA, en respuesta a la cual nace el Pacto de Varsovia cinco días después) y 1982 (España, tras la transición democrática). En 1966 De Gaulle saca a Francia